Cervezas en bares: el final con calculadora del movil
Tres rondas, ocho cervezas, tres bravas, dos sin alcohol. La aritmetica del cierre puede tomar quince minutos o treinta segundos. La diferencia esta en como modelas el problema antes de pedir.
El ritual del bolardo de la barra
El camarero deja la cuenta sobre la mesa, y empieza el ritual. Uno de los amigos saca el movil, abre la calculadora, los demas miran el techo del bar como si la respuesta estuviera escrita ahi arriba. Alguien pregunta si la tercera ronda la pago el del extremo o la pago el del fondo. Otro recuerda que el de las gafas se tomo solo dos cervezas porque manana corre. Una de las bravas la compartieron tres, otra dos, la tercera nadie la pidio explicitamente y aparecio. Quince minutos despues, el grupo paga, alguien pone con tarjeta y los demas hacen Bizums por cifras heterogeneas que no cuadran al centimo, y siempre falta o sobra un euro que se diluye.
La escena se repite cada viernes en miles de bares. Es inocua, hasta que deja de serlo. Cuando el grupo tiene una historia larga de cierres asi, el descuadre se acumula. Hay siempre alguien que sospecha que el grupo le cobra de mas, otro que sospecha que paga de menos sin querer, y un tercero que ya no se entera porque dejo de seguirlo hace tres anos. Lo simpatico del ritual encubre una ineficiencia operativa importante: el cierre de cuenta de un grupo de seis personas no debe llevar quince minutos. Debe llevar treinta segundos, y se puede.
Por que la cuenta del bar es un problema mal modelado
El problema, planteado bien, es trivialmente sencillo. Hay un conjunto de items, cada item tiene un precio y un conjunto de personas que lo consumieron, y queremos calcular cuanto debe cada persona al pagador. Es algebra de primaria. La razon por la que sale mal en el bar no es que el problema sea dificil. Es que se modela de la peor manera posible: a memoria humana, a las once de la noche, despues de tres cervezas, sin un sustrato escrito.
La memoria humana, en estado normal, es mediocre para listas. En estado relajado y conversacional, es directamente mala. Sumado a que ningun amigo del grupo va a estar dispuesto a ejercer de notario apuntando cada item con su consumidor (y si lo intentas, te llaman tieso), el modelo de "al final dividimos" tiene dos salidas posibles: la division aritmeticamente igual entre todos (injusta cuando hay consumos muy heterogeneos) o la division a ojo (injusta sistematicamente con quien menos consume y mas educado es al pagar).
Tres modelos de cierre y cuanto cuestan en tiempo y rencor
1. Division a partes iguales sin pensar
El modelo mas barato en tiempo. La cuenta total se divide entre el numero de personas y todos pagan lo mismo. Si la mesa son siete personas, treinta y siete euros con cincuenta centimos de cuenta, salen cinco con treinta y seis cada uno. Punto. Ventaja: el cierre tarda treinta segundos. Inconveniente: penaliza al que pidio la cana sin alcohol o al que se fue antes de la tercera ronda. Si el grupo es estable y todos consumen aproximadamente lo mismo a lo largo del ano, este modelo funciona, porque las desviaciones se compensan entre noches. Si el grupo es heterogeneo, no.
2. Division por consumo real
El modelo mas justo. Cada uno paga lo que consumio, y los items compartidos se reparten entre los consumidores efectivos. Cana del fondo, dos veinte euros por cana, dos canas para uno equivalen a cuatro cuarenta. Bravas que comieron tres, nueve euros entre tres son tres euros por cabeza. Y asi. La objecion clasica es que esto es lento y mata el ambiente del cierre. La objecion es valida solo si modelas el problema mal, es decir, intentas reconstruirlo a memoria humana al final de la noche. Bien modelado, no es lento: es treinta segundos de teclear los items en una app y dejar que el reparto se calcule solo.
3. La ronda rotatoria
El modelo informal. Cada ronda la paga uno, y a lo largo de las noches se compensa porque todos pagan rondas equivalentes. Funciona razonablemente bien en grupos pequenos (cuatro personas como mucho) y estables que se ven con frecuencia regular. Falla en grupos grandes, en grupos donde alguien viene una vez al mes y los demas tres veces, y en cuanto algo se desestabiliza (alguien se va antes, alguien no toma alcohol y la ronda es solo de cervezas). La ronda rotatoria no es propiamente un sistema de reparto: es una heuristica social que funciona cuando funciona y se rompe sin avisar.
El problema de los items compartidos
Las bravas, las croquetas, el plato de jamon, la racion de calamares. Aqui es donde el grupo pierde mas tiempo, porque hay items pedidos para la mesa entera (ninguna friccion: se reparten entre todos por igual) y items pedidos por una mitad de la mesa pero que comieron tres (friccion alta, hay que recordar quien comio que). La trampa esta en intentar resolverlo a memoria. Si en lugar de eso se anota en el momento, en una app, el item con el subconjunto de personas que lo consumieron, el problema se desvanece. Anotar tres bravas con tres comensales tarda cinco segundos. Discutir tres bravas a las once y media de la noche tarda tres minutos.
Un detalle adicional importante: las raciones a medias entre dos no consumidores enteros, sino con un tercero que solo "pico un poco", son la fuente de fricción mas tonta del cierre. La regla de ingenieria sensata es binaria: o consumiste o no consumiste, no existe "pico un poco". Si el grupo aplica esta regla con disciplina (y un poco de generosidad para con quien quiere probar), la heuristica funciona y el cierre se acelera. Si el grupo abre la puerta a las medias tintas, vuelve la friccion. Aqui la convencion social que el grupo se da a si mismo importa mas que la herramienta tecnica.
El cierre eficiente: 30 segundos bien empleados
Un cierre de cuenta de grupo bien hecho tiene tres pasos. Uno: alguien escribe los items conforme van llegando a la mesa, marcando consumidores. Dos: a la hora de pedir la cuenta, se contrasta el papel con el ticket. Tres: el sistema calcula y manda los Bizums. El primer paso es el unico que requiere disciplina, y solo si lo asume una persona del grupo (la mas obsesiva del grupo suele ofrecerse encantada). Los otros dos son automaticos.
Lo que hace este flujo posible es que exista una herramienta que no obligue a hacer matematicas. Cualquier sistema decente para esto deberia permitir registrar items con subconjunto de consumidores, tolerar items compartidos parciales, calcular automaticamente el reparto y reparte los centimos por mayor resto, no por truncamiento, para que el pagador final no acabe perdiendo siempre tres centimos de redondeo. ControlarGastos hace exactamente eso, y permite mandar el resumen al grupo en un mensaje. La diferencia entre el ritual de quince minutos y el cierre de treinta segundos no es la calculadora del movil. Es haber modelado el problema en el momento en lugar de intentar reconstruirlo al final.
Conclusion: la friccion del cierre es voluntaria
El bar es un sitio para hablar, no para hacer aritmetica. Cada minuto que el grupo dedica a cuadrar la cuenta es un minuto que no dedica a la conversacion por la que estais alli. Que los grupos sigan haciendolo a mano, con la calculadora del movil y con la memoria empanada, no es porque sea inevitable. Es porque nadie ha levantado la mano para decir que la forma de hacerlo se puede mejorar. Reducir el cierre a treinta segundos no es geek, es civilizado. Y, por encima de todo, libera al grupo de la unica conversacion que ningun amigo deberia tener que tener al final de una noche buena: la de quien debe a quien y cuanto.
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