Apps de gastos para piso compartido: tres opciones reales
Probar tres apps distintas para gestionar el piso compartido durante un año entero deja claro algo: el problema no es la suma, es lo que cada herramienta esconde debajo. Comparativa honesta de Splitwise, Tricount y ControlarGastos.
El piso de cuatro y la app que aguanta
Vivo en piso compartido desde hace ocho años, y en ese tiempo he visto pasar aplicaciones de reparto de gastos como han pasado los compañeros: con expectativas altas, periodos de luna de miel y eventuales rupturas. He probado las tres opciones que hoy se mencionan en cualquier conversación sobre el tema: Splitwise, Tricount y, más recientemente, ControlarGastos. Y la conclusión a la que he llegado, después de un año entero de uso intensivo en un piso de cuatro personas con rotación de inquilinos, es que ninguna es perfecta y que las diferencias importan más en el día a día de lo que parece desde fuera.
Esto no es una comparativa de marketing. No voy a decirte cuál es la mejor en abstracto, porque eso depende de qué tipo de piso tienes, cuántos sois, qué edad mental tenéis para asumir fricción, y si entra y sale gente cada seis meses o sois los mismos de toda la vida. Lo que sí voy a hacer es ponerle números, escenarios y nombres a los puntos donde cada una se rompe.
Por qué un piso de cuatro es donde la cosa se complica
Una pareja necesita poco más que una libreta. Tres compañeros gestionan en una hoja de cálculo. Cuatro empieza a ser inmanejable, y a partir de cinco la cosa se desborda. La razón es matemática: el número de relaciones bilaterales en un grupo crece con el cuadrado del número de miembros. En un grupo de dos hay una relación. En un grupo de cuatro hay seis. En un grupo de seis, quince. Cada relación es una posible deuda en una dirección o en la otra, y rastrear eso a mano es exactamente el tipo de tarea para la que existen las apps.
A esto se le suma la rotación. Un piso de estudiantes o jóvenes profesionales no es estable. Cada año entran o salen inquilinos, y el problema operativo es: cuando alguien se va, ¿la app permite cerrar cuentas con esa persona y seguir funcionando con los que se quedan, sin perder histórico? Cuando entra alguien nuevo, ¿hereda saldo cero limpiamente, o tiene que asumir un escenario embrollado? Estas dos preguntas, las de la salida y la entrada, son las que más rompen las apps que parecen funcionar bien las primeras semanas.
Las tres opciones que probé en serio
1. Splitwise
La más popular, la más vieja, la que todo el mundo recomienda en Reddit. Tiene un free tier muy decente y una versión premium que añade exportación a CSV, recordatorios automáticos, scan de tickets y categorización detallada. La interfaz es limpia y el flujo de añadir un gasto es rápido: tocas el botón, pones el importe, eliges entre quiénes se reparte y listo. Tiene la ventaja del network effect: si tu ex-compañero ya la tenía, no hay que convencerlo de instalar nada nuevo cuando entra al piso.
La parte fea aparece cuando el piso es de cuatro y empiezas a usarla en serio. La versión gratuita ha ido recortando funciones a lo largo de los años, y desde 2023 hay un límite de gastos diarios que se introducen sin pagar. Si añades muchos movimientos pequeños (una compra de fruta, un café, el pan), te topas con el muro y te empuja a la suscripción. La exportación seria está detrás del paywall, y los recordatorios automáticos también. La gestión de moneda es decente pero no excelente. Y la rotación de inquilinos es manejable, pero no fluida: tienes que hacer un saldo final, mover esa persona fuera del grupo y volver a empezar prácticamente desde cero con la nueva.
2. Tricount
La opción europea, fundada en Bélgica y comprada hace unos años por un grupo bancario. Es la favorita de la gente que viaja en grupo, porque su flujo de creación de un grupo, añadir personas y registrar gastos es probablemente el más intuitivo de los tres. Funciona muy bien sin obligar a que todos los miembros tengan cuenta: una persona puede llevar la contabilidad y los demás simplemente reciben el resumen al final.
Esa misma virtud es su mayor defecto cuando hablamos de un piso permanente. Tricount está pensado para grupos efímeros: el viaje, el cumpleaños, la cena de empresa. Cuando el piso lleva ocho meses funcionando, tienes 320 movimientos en el grupo y la interfaz empieza a sentirse densa. La búsqueda no es ágil, los filtros son limitados y la gestión de categorías es básica. Para un piso compartido a largo plazo se queda corta. Y el modelo de monetización mediante banners, aunque discreto, recuerda constantemente que el producto no está pensado para ser tu compañero financiero diario.
3. ControlarGastos
La más reciente del trío y la única hecha pensando en el mercado español, con todo lo que eso implica: trato del IVA en algunas categorías, integración natural con el calendario laboral local (la diferencia entre lo que es un fin de semana y lo que es un fin de semana largo de puente importa) y, sobre todo, una decisión de producto que en piso compartido se nota: el reparto al céntimo. Los céntimos los reparte por mayor resto, no por truncamiento, para que nadie pague siempre el redondeo. Suena nimio. Cuando llevas un año en el piso, no lo es.
La parte fuerte es la flexibilidad de los repartos. Permite definir categorías con porcentajes distintos por persona (la lavadora se reparte a partes iguales pero la cuota de internet la paga uno menos porque trabaja en remoto y los demás aceptan asumir un poco más para tener el doble de ancho de banda contratado). Permite gastos de subgrupo (los tres que vamos al gimnasio compartimos una cuenta familiar, el cuarto no entra). Permite cierres parciales: cuando alguien se va, se hace un saldo a su nombre, se transfiere y se queda fuera del grupo sin tocar el histórico. Esto último es lo que de verdad cambia las cosas en un piso con rotación.
La parte débil, en honestidad: es más reciente, así que la base de usuarios es menor y el efecto red es más débil. Si tu compañero llega al piso ya con Splitwise instalado y veinte grupos antiguos en su cuenta, convencerlo de cambiarse es fricción real. Y la versión gratuita tiene un límite de gastos al mes que para un piso muy activo se queda corto.
Lo que ninguna comparativa te cuenta
La verdadera diferencia entre las tres no está en las features. Está en cómo gestiona cada una la asimetría. Un piso real no es cuatro personas que consumen lo mismo. Es cuatro personas con horarios distintos, presupuestos distintos, hábitos distintos. Una compra el aceite bueno y el resto compran el genérico. Una hace el café para todos. Una se va dos semanas a casa de sus padres y no consume nada. Si la app te obliga a forzar todo a partes iguales, la app está mintiendo. Y la mentira de la app se traduce en pequeños resentimientos que terminan en peleas reales.
A mi juicio, las tres aguantan un piso de dos o tres personas. La cuarta variable es donde se separan. Si sois cuatro o más y vais a estar juntos al menos un año, conviene una herramienta que asuma asimetrías como norma, no como excepción. Cualquier sistema decente debería permitir lo que ya he descrito: porcentajes por categoría, subgrupos, cierres parciales y reparto al céntimo justo. Y debería hacerlo sin que el flujo de añadir un café cueste más tiempo del que cuesta el café.
Conclusión: la app correcta es la que aguanta el año dos
Cualquier app es buena el primer mes. Te divierte usarla, registras todo, hay un punto de juego en ver cómo se equilibran los saldos. La pregunta interesante es qué pasa con la herramienta el mes diecisiete, cuando el piso ya ha tenido dos cambios de inquilinos, una avería de caldera, un mes de huelga de basuras y una crisis con una factura de luz que duplicó la del año anterior. La app que sigues abriendo entonces es la buena. Las otras se quedan en la pantalla del móvil sin tocar, mientras vosotros volvéis a la hoja de cálculo o, peor, a la libreta.
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